• Jorge Meléndez

Circuitos sobrecargados


Te va a pasar. No una vez. Muchas veces. Le pasa a todos. Esos días cuando los circuitos están saturados, sobrepasados y cuando menos te lo imaginas, el sistema se cae. Y se cae de tal manera que tu no sabes cuando vuelve a subir o si va a poder repararse. En ese momento quieres mandar todo a la mierda. Te dices mil cosas, te preguntas otras cien mil y quieres correr de tal forma que Forrest Gump se queda chico al lado tuyo.


Te pudo haber pasado una y mil cosas. Desde lo más simple: tienes pereza o vagancia de hacer lo que sabes que debes hacer o pudo haber pasado algo gigante; tu pareja te dejó, te robaron, se dañó tu computadora y se borró el disco duro donde tenías tu único borrador de tu libro, un inversionista decidió invertir su dinero en otra cosa y no en tu proyecto, en fin, el mundo parece que se va a acabar y no te tuvieron en cuenta para la fecha de terminación.


Respira. Respira otra vez. Suspira. Otra vez si es necesario. Si tienes que llorar, hazlo. Eso si, no llores a medias, llora de verdad. Deja salir la rabia, la ira, la frustración, la soledad, la decepción, la confusión, el agotamiento, el cansancio, el pensar que no llegas a ver la luz y muchos otros sentimientos que se van acumulando en esos circuitos mentales y emocionales y hoy decidieron tumbar el sistema.


No estas solo. Repito, no estás solo. Esto le pasa a todo emprendedor, a toda persona que tiene un sueño y tiene la valentía y el coraje de lanzarse a manifestarlo. Así que es importante que te des el permiso de sentirlo, pero de sentirlo en todo tu ser y dejar salir todo lo que se ha acumulado. No puedes frenarlo o hacerlo a medias. No puedes ponerte la máscara del duro, del fuerte, del que no puede mostrar debilidad o tiene que ser indestructible ante todo. Superman, hasta donde sé, lo he visto en las películas. En la tierra, todos somos mortales y somos seres que pensamos, sentimos y actuamos.


Recuerdo cuando era dueño de un negocio junto a una pareja que tenía y cuando estábamos pasando por el peor momento de ese emprendimiento, ella me dijo: "ya no quiero estar más en este negocio y no quiero estar más contigo. Chao". Y así mismo recogió sus cosas, salió por la puerta y hasta ahí llegó la relación. Fue como una estocada junto a un jaque mate. Por un lado perdía mucho dinero en un negocio y perdía una relación de pareja que me importaba mucho. Del negocio pensé que el dinero aparecería y nos podríamos reponer, pero lo que no vi venir en ese momento fue la ruptura de mi relación. Fue como si en un momento me dieran tres golpes: uno en la cabeza, el segundo en el bolsillo y, el tercero, en el corazón.


Llegué a mi casa enfurecido. Mi furia era con todo: con la vida, con las mujeres, con el dinero, conmigo, con las personas que eran parte del negocio, con la persona que me vendió el negocio. En fin, culpaba a todo el mundo pero no quería aceptar la responsabilidad que yo tenía en todo en ese momento. Lo peor es que ese sentimiento no se reducía, al contrario, se hacía más grande. No podía respirar, no podía pensar y no sabía cómo dejarlo salir, ni con quién compartirlo, porque pensé que si lo decía sería como una muestra de debilidad, de derrota, de pena, de vergüenza y de verme como incapaz. Así que me acosté en la cama y solo supe que lloré lo que para mí fue una eternidad (10 minutos) pero algo se movió en mi.


Me quedé acostado reflexionando, pero el ruido en mi cabeza ya no estaba presente. Había como un silencio, una pausa, un espacio que nunca me había percatado que podía existir en ese momento. Al rato me senté en la cama, tomé un pedazo de papel y escribí tres cosas:


1) ¿Qué requiero aprender para que no se repita lo mismo en mis negocios y en mi vida?

2) ¿De qué personas quiero aprender a modelar sus comportamientos y hábitos que me desafíen a ser mejor?

3) ¿Quiénes van a ser las personas a las que puedo recurrir en momentos como estos para que puedan verme en mis peores momentos y escucharme sin juicio, darme retroalimentación honesta y darme el empujón o patada en el trasero para moverme y no comprarme mis excusas?


Eso no cambió mi realidad, ya que tuve que reponerme de la situación, tanto a nivel económico como emocional, pero si alteró mi forma de acercarme a este tipo de situaciones. Aprendí a pedir apoyo, a hacer un alto, a mostrar mi vulnerabilidad con las personas indicadas, a tener un mentor y/o coach, a comunicar, a pedir retroalimentación y que la mejor manera de manejar mis emociones no es reprimiéndolas, sino darme el espacio para sentirlas (en todo su esplendor), vaciar todo lo que llevo dentro, para que pueda abrirse un espacio nuevo dentro de mi.


Hoy tal vez tienes los circuitos sobrecargados y todo lo que se ha acumulado dentro de ti requiere salir, porque ahí adentro no te va a permitir pensar con claridad y van a salir tus emociones de frecuencia más baja. ¿Qué vas a hacer hoy para que puedas alivianar tus circuitos mentales y emocionales? Tu vida y tus sueños se lo merece. #inteligenciaemocional #reflexion #pausa #liberarse #emprendimiento #anquiro #vaciarte #nuevoespacio #cuestionarte #responsabilidad


¿Qué situaciones desafían tu camino como emprendedor? ¿Qué cosas te cuesta soltar o hacerle frente para poder caminar hacia tus sueños? Déjame tu comentario o pregunta abajo para poder responderte. Si crees que un amigo puede beneficiarse de leer este blog, compártelo en tus redes sociales dándola click a los íconos abajo o copiando la liga o enlace y hacerlo como gustes. Si te registras en esta página vas a recibir información de nuestros blogs, podcast y Canal de YouTube, así como talleres, webinar y muchos más. Es gratis y no compartimos tus datos con nadie. Gracias por leernos y por sacar de tu tiempo para tu crecimiento personal.



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