• Jorge Meléndez

Convierte tus expectativas en resultados

Actualizado: 25 de nov de 2018

Hace unos años tuve la oportunidad de iniciar un emprendimiento donde saber enrolar (o reclutar, como le dicen o conocen algunos) era una de las habilidades que habría que desarrollar para tener éxito. En ese momento pensaba que era muy bueno manejando esa habilidad.


Ese pensamiento de “saber o creer que era bueno en ese aspecto”, género que dentro de mi creciera una expectativa que podría traducirse en éxito. Lo que no sabía, o pensé que no sería tan importante, era que dicha habilidad era solo la puerta de entrada, ya que habría que desarrollar otra serie de destrezas para alcanzar la meta que deseaba.


Aqui fue donde las expectativas se convirtieron en un problema. Aprendí que tener expectativas no es malo, sino que el problema es cuando crees que estás se van a materializar sin tomar en cuenta todos los aspectos que se requieren para tener éxito.


Expectativa viene de esperar algo o que algo se de. El problema es que expectativas sin las acciones, el crecimiento o el desarrollo requerido es una receta para la frustración, el enojo o la impotencia.


Yo era muy bueno enrolando gente, pero deficiente a la hora de apoyarlos en su crecimiento o desarrollo, punto vital para crecer si el emprendimiento requiere duplicar tu liderazgo. Aquí fue donde de un grupo de 100 personas que enrole en dicha oportunidad, sólo una quedó después de tres Meses.


El nivel de enojo y desilusión fue tan grande, que casi abandono el emprendimiento y dejo a todo el mundo tirado. ¿Porqué? “Tendría que enfrentar mi área de oportunidad que era aprender a desarrollar a la gente para que crecieran. Invertir en ellos tiempo, energía, amor y sacrificio por que la gente me tendría que importar más que mis resultados”. ¡Que lección!


Estuve un año al lado de la persona que permaneció en el emprendimiento y mi foco fue crecer mientras aprendía a acompañarla a desarrollar su liderazgo, conocerla y darle importancia a sus miedos, dudas y momentos de crecimiento. Eso se tradujo en un año donde pude ganar más de 200 mil dólares y crecer como nunca.


Aprendi seis lecciones que hoy me ayudan mucho a saber como “manejar mis expectativas“ y saber tener una mejor relación con la realidad.


¿Cómo convertir tus expectativas en resultados?



1) Que tu foco de atención sea el otro y no tu - Vivimos en un mundo enfocado en “que hay para mi en esto” y eso nos lleva a condicionar lo que damos, lo que hacemos, como lo hacemos y hasta cuando lo hacemos. Eso es jugar pequeño y de manera egoísta. Cuando enfocas en el otro creces más y recibes más al ver que todo no gira alrededor de tu mundo.


2) Deja que la disciplina sea tu mejor ejemplo - Cuando defines un propósito (un objetivo claro y que te inspira) que no depende ni de la aprobación o de la aceptación pública, tus expectativas cambian. No te domina la ansiedad o la preocupación, sino la calma y tu creencia en ti. Eso hace que el mundo vea tus acciones y tu compromiso como un ejemplo a seguir. Si estas educando, capacitando o entrenando gente, es más fácil que la gente te siga si ven que eres el primero en hacer las cosas y no decir que hagan lo que tu no estas dispuesto a hacer.


3) Cambia tu mentalidad/Tener Fe - Vivimos en un mundo sumergido en la información y las imágenes y eso genera en la gente dos tipos de expectativas: las alcanzables o las imposibles. Si no trabajas en reentrenar tu mente, caerás ante estas expectativas falsas que tu mente genera alrededor de comparaciones, tiempos, metas, competencias, juicios y sabotajes. Trabajar tu espiritualidad para que puedas tener un pie en la tierra (la realidad) y otro en el cielo (creer en lo que sueñas, pero requiere esfuerzo, paciencia, crecimiento y desarrollo).


4) Perseverancia - Me encontré el otro día con esta definición de la esta palabra: “una estrategia simple para un hábito complicado”. Dicen que un elefante se come un bocado a la vez, lo mismo con alcanzar una meta. Si no quieres que tus expectativas se conviertan en fuente de tristeza, dolor o desilusión, divide tu meta en etapas pequeñas, medibles, observables, con fases de desarrollo y crecimiento y como eso implica tu envolvimiento con la gente y como los acompañas. Eso hará que el camino, el proceso, sean uno mucho más llevadero, agradable y donde la perseverancia se convierte en tu carta de presentación.


5) Humildad - Hasta que no estamos dispuestos a ser honestos, abiertos, vulnerables, aceptar nuestra humanidad, las caídas, fracasos y pruebas que son (y serán) parte del proceso, jamas creceremos como personas y Nuestra grandeza nunca será alcanzada. No es lo que logras, sino en que te conviertes lo que vale al final del día.


6) Acción, acción, acción - Las expectativas por definición implican esperar, creer que algo pasara y si te detienes a esperar que algo pase, es la mejor manera de convertirte en una víctima de las circunstancias y no un líder que define como maneja sus circunstancia. Cuando estas en acción sabes que aprenderás y crecerás por las acciones vs. solo sentir lo que pasa mientras no haces nada.


En fin, tener expectativas no es malo, sino cuando basas tus emociones, acciones y comportamientos en lo que hacen otros y no lo que haces tu. Enfócate en desarrollarte y en crecer y así harás realidad las tuyas, no las que esperas que otros realicen por o para ti. ¿Cómo quieres manejarlo?


¡Gracias por leer este blog!







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