• Jorge Meléndez

Cuando hay que dejar ir

Actualizado: 21 de may de 2019

¡Qué difícil es dejar ir o soltar una relación! De cualquier tipo. Es como si una parte de ti sabe lo que tiene que ocurrir y otra prefiere pensar en una solución. En las últimas semanas he tenido la oportunidad de facilitar varios talleres de crecimiento personal, tanto abiertos al público como para empresas, y es muy evidente la manera en que aveces los seres humanos buscamos formas de evitar tener que confrontar la situación o tener que tomar la incómoda decisión de decir hasta luego.


Una de las preguntas más recurrentes que me hacen, tanto en talleres como en sesiones de coaching es: ¿cómo saber que es el momento de terminar o pasar la página en una relación? La respuesta suela ser muy parecida, aunque muy específica: para cada persona, cada relación y cada situación hay un momento, un indicador o una respuesta diferente. Ahora, antes de pensar en cuál es el momento apropiado para terminar una relación, sería apropiado mirar ¿cuál fue el propósito por la que se estableció la relación?


Hace mucho tiempo aprendí que hemos sido educados y entrenados a entrar a una relación "esperando a ver qué recibimos de ella", en vez de mirar lo que "vamos a entregarle y darle a ella". Cambiar la pregunta de ¿qué voy a obtener a qué voy a dar en una relación?, puede cambiar la manera en la que te aproximas a ellas.


Recuerdo claramente dos relaciones, una de pareja y otra profesional, donde por no tomar la decisión de terminar la relación a tiempo, terminé haciéndome mucho daño. En la profesional, terminé agotado, enojado, resentido y con una pérdida económica muy grande. En la de pareja, por no atreverme a platicar y decir lo que realmente sentía, terminé cometiendo una serie de actos que minaron mi credibilidad, mi reputación y mi círculo cercano de personas.


Otro problema recurrente en algunas relaciones, tanto personales como profesionales, es que mucha gente no quiere tomar la responsabilidad de tomar la decisión de terminarla. Esto hace que la persona incurra en una serie de comportamientos o actividades que producen sabotaje, auto boicot y terminan lastimándose a si mismos y perdiendo fe en su capacidad de elegir y de tomar decisiones.


Si hoy te enfrentas a la posibilidad de tener que terminar una relación, ya sea personal, profesional, de negocios y hasta contigo mismo (por adicciones o comportamientos compulsivos), valdría la pena considerar unos aspectos antes de hacerlo. Aquí unas preguntas que podría servirte.


1) ¿Cuál fue el propósito de establecer esta relación en un principio? ¿Sigue vivo ese propósito?


2) ¿Cuáles fueron los valores o principios en los cuales se basó la relación? ¿Cuál de ellos se rompió o trasgredió?


3) ¿Eres capaz de tomar responsabilidad por lo sucedido, aunque no seas el "culpable" de lo sucedido? Todo pasa por una razón. En vez de preguntarte ¿porqué me pasó pregúntate para qué paso?


4) ¿Qué factores fueron claves para que pasara lo que pasó?


5) ¿Qué no estuviste dispuesto a comunicar, escuchar, decidir o hacer para que hoy estuvieras viviendo lo que vives?


6) ¿El daño que te causa la situación es reparable o irreparable?


7) ¿Qué tendría que pasar para que fuera reparable?


8) ¿Qué vas a tener que estar dispuesto a cambiar para que la relación pueda tener una oportunidad?


9) De ser irreparable, ¿cuál sería el cierre más saludable y maduro que podría llevarse a cabo?


10) ¿Qué tendrías que estar dispuesto a hacer diferente para que pase?


11) ¿Qué plan tienes para poder sanar de la mejor manera posible?


Cuando hacemos una revisión honesta desde el propósito de la relación y la manera en que fue establecida la misma, tomar responsabilidad se hace mucho más fácil. Duele y no es fácil terminar una relación. No importa quién lo hizo bien o mal, cada vez que una relación no funciona, queda la duda sobre tu forma de elegir parejas, socios o cómo eliges relacionarte. Este proceso puede apoyarte en aclarar la manera en que se desarrolla la relación por las bases establecidas y la manera objetiva en que miramos los hechos.


Cuando algo no termina bien es cuando nace la víctima o la responsabilidad. No se trata de lo que pasó sino como eliges interpretarlo. Esa elección va a marcar mucho, ya que así vas a guardarlo en tu mente, vas a comunicarlo y vivienciarlo. Y ser una víctima no es la solución de tus males, sino el principio de una larga cadena de sufrimientos, resentimientos y desconfianza que no te permitirá ser la mejor versión de ti. Mereces más de ti. ¿Qué harás al respecto?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog! Te invito a que lo compartas con gente como tu. Te invito a que lo compartas con personas como tu y que podamos crear una comunidad de gente que cree en otros y podemos servirle a manifestar sus sueños a través del servicio y agregar valor. Ya sólo quedan 4 cupos en el Grupo de Mentes Maestras y se siguen uniendo líderes de varios países. Si quieres ser parte de una comunidad que va a impactar al mundo, tu quieres ser parte de este grupo que comienza en junio. Envía un email a jorgeamp63@mac.com.


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Dejar ir o terminar una relación no es fácil

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