• Jorge Meléndez

Cuarto paso del 2019: dolor

Actualizado: 7 de ene de 2019

¿Te ha pasado alguna vez que justo en el momento en que decides algo, pasa algo o surge algo que te distrae, te desvía o te desconcentra de tu objetivo? ¿Qué pasa cuando eso que sucede tiene un gran peso emocional, mental o físico en nuestras vidas?


El aspecto que seguía en orden hoy en “Las 12 D del 2019” era la definición, pero la vida se encargó de presentar el tema que es un gran maestro para todos: el dolor. Antenoche una lectora me escribió si podía hablar de la pérdida de una relación amorosa y pensé que el tema del dolor sería parte importante más adelante en la serie, pero la muerte de un gran amigo en el día de ayer me mostro que había que tocarlo hoy.


Algo inevitable en el camino a lograr metas es enfrentar el dolor. Si, dolor que puede llegar en forma de desilusión, el dolor de una separación o divorcio, el dolor de enfrentar una pérdida de un ser querido, el dolor de no recibir el apoyo o el respaldo que quieres, el dolor de haber invertido mucho (ya sea emocional, mental, energética, física, espiritual o económicamente) y no obtener el retorno que quieres.


Todo aquello que nos duele es por que nos importa. Ahora, todo lo que nos importa lo podemos ver y usar de dos maneras: para distraernos o desviarnos o para enfocarnos más en lo que sabemos que es parte de nuestra razon de ser, nuestro propósito.


Una cosa es saber que el proceso de duelo de una derrota conllevará una serie de acciones para superarlo, otra cosa es no aceptarlo o negarlo. Si lo convertimos en una razón para no hacer nada es muy probable que no estemos haciendo el duelo, que no es otra cosa que enfrentar y manejar el dolor, ni tenemos un propósito tan claro o definido como decimos tenerlo.


¿Cómo enfrentar o manejar el dolor después de tomar una decisión importante? Primero, no hay una respuesta única, clara o definida. Cada persona maneja el dolor y hace el duelo a su manera. Ahora, podemos tener una serie de indicadores que nos dicen como vamos.


He aquí algunos que podrian ser de valor:


1) Darte un tiempo y espacio para poder sentir el dolor, liberar al dolor y poder centrar tus pensamientos con un nivel de orden o coherencia.


2) Completar o cerrar cualquier círculo pendiente, ya sea con la persona, con el evento, la situación o hasta con la vida. A mi me ha funcionado escribir cartas donde primero libero todo lo que tengo que decir (ya sea con el dolor, la tristeza, la ira, el enojo, la decepción o desilusió, et.), luego puedo escribir algo donde puedo comunicar lo que realmente es vital para honrar o expresar para cerrar el círculo.


3) Tomar responsabilidad por mis actos, que aprendí de la lección y/o qué vino esta persona a aportarme a mi vida que ahora su partida se convierte en parte de mi propósito. Repito, no podemos evitar las derrotas, el dolor, las decepciones, las desilusiones, pero si podemos manejar de manera disciplinada el proceso que le sigue a cualquiera de ellas.


4) Es muy común escuchar la frase “lo que no te mata te hace más fuerte”, lo que yo personalmente no estoy totalmente de acuerdo. Yo prefiero pensar que lo que no me mata (o me duele), me puede hacer más sabio si puedo extraer o aprender a procesar de manera mucho más ordenada o coherente lo vivido.


5) Repito una cosa es el proceso de duelo luego de una derrota o pérdida, otra es seguir caminando el camino que está trazado como parte de tu razón de vida. No es fácil pero tampoco es imposible.


6) Una pregunta que siempre me ha servido es: ¿cómo puedo honrar y sentir lo que estoy viviendo de manera honesta en este momento y no convertirme en una víctima o mártir de la situación?


Es una manera de buscar el mensaje o la lección de sabiduría detrás de todo para que pueda aflorar la mejor versión de mi y no quedarme anclado en lo que no me permite elevar mi consciencia o mi crecimiento. Crecer duele y aveces el dolor puede ser uno de los mejores agentes de crecimiento y consciencia en nuestra vida. Dicen que aveces lo que más dolor nos causa es realmente el Amor llegando a nosotros a través de un maestro que tarde o temprano honraremos su llegada y presencia para ser quien tenemos que ser en esta vida.


¿Cómo vas a manejar el dolor en tu vida, de la manera que llegue, para que puedas honrar lo vivido y ser un reflejo de crecimiento y consciencia? Aquí van a pasar dos cosas: aprendes a manejar el dolor y los duelos y, segundo, tienes claro tu camino y lo sigues caminando o te das cuenta que no era por ahí y ahora defines para donde realmente quieres caminar. De todas maneras, es un regalo que va a llevarte a un lugar mejor, aunque hoy sea difícil verlo así. Mañana vamos a ver el aspecto de definión.


¡Gracias por leer este blog! Te invito a que lo compartas.




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