• Jorge Meléndez

El arquitecto de tus sueños

El otro día escribía algo para un proyecto que estoy próximo a lanzar al mercado. Mientras reflexionaba cómo expresarlo, la pregunta que me vino a la mente fue: ¿quién es el gran ausente en tu vida?

Esa interrogante, más que querer decirle algo a la persona que lo lea, me hizo reflexionar acerca de mi vida y lo que estuvo ausente por casi la mitad de ella. Ese ausente, para mi, fue la lectura.


Jamás hubiese imaginado el impacto que tuvo esa ausencia hasta que comencé a tenerla presente en mi vida. Durante los primeros treinta años de mi vida leí por obligación, por cumplir con las exigencias que el sistema educativo colocaba sobre mis hombros. La ignorancia puede ser devastadora si nunca sabes cómo te acompaña.


Parece que vengo a hablarte de la importancia de leer en la vida, pero no es de eso que voy a compartirte. Leer juega un papel en ello, pero es algo mucho más grande.


De lo que vengo a hablar es el papel que tiene el pensamiento crítico en nuestra capacidad de soñar. Cómo podemos destapar y expandir nuestra imaginación. Cómo podemos transformar nuestro vocabulario y nuestro mundo. Creer en poder alcanzar algo mucho más grande de lo que somos.


Toda esta semana hemos estado hablando de la importancia y el impacto que tiene nuestro pensamiento crítico en todas las áreas de nuestra vida. Especialmente en poder diseñar una vida extraordinaria y de constante expansión.


Durante los primeros veinte años de mi vida me decía “yo quiero ser médico”. El problema era que no escuchaba lo que me decía mi SER. Era un grito interno imperceptible y ahogado por una mente sin dominar, sin disciplinar, buscando el reconocimiento, pero sin saber reconocer lo que se está diciendo a sí mismo.


Unido a esto, una resistencia y una renuencia a querer leer, a querer expandir mi mente o mi forma de conocer el mundo a mi alrededor. Especialmente el que vivía en mi mente y con el que construía mi realidad.


No fue hasta que comencé a escuchar lo que habitaba en mi que pude empezar a armar las piezas de un rompecabezas. Todo es perfecto tal cual es y sucede cuando es el momento. Pero si puedo decir que el no haber tenido la lectura y todo lo que vive encerrado en las palabras y los relatos que habitan en los libros, impactó mi pensamiento crítico y mi capacidad de soñar y creer en mi.


Viví defendiendo mi razón en ves de ver de donde nacían las razones que defendía. Viví sin estimular las semillas que sirven para germinar los sueños: la creatividad, la diferencia de criterios, la imaginación, la conexión con todo (especialmente conmigo mismo) y el poder que tiene conocer cómo trascender tu mundo, sin tener que montarte en un avión, un barco y hasta un coche.


El pensamiento crítico te permite construir un vocabulario que se expande más allá del que ya tienes. No es conocer la definición, los sinónimos o antónimos de las palabras, sino los que viven en cada persona, cada situación y que la vida te permite descubrir cada día y en cada instante.


Vivimos en tiempos cuando es bien fácil estar distraído, desconectado, protegidos y encerrados en nuestra propia burbuja. Nuestras creencias no solo sirven para lo que fueron hechas, delimitar un espacio, sino que muchas veces no nos permiten escuchar lo que la vida puede presentarnos.

Es muy frecuente el encontrarme con personas que no saben lo que quieren o confunden vivir para otros con lo que realmente quieren. Una cosa es querer que tu hijo tenga éxito en la vida, pero eso no es un sueño propio. Es un deseo que quieres que se manifieste.


Para muchos entretenerse en eso (y mucho más) es conveniente y muy seguro. Inviertes tu energía y muchos recursos para otro pero no en ti. Y no digo que no apoyes a tu hijo, pareja o familiar en alcanzar un sueño u objetivo, pero no mates tu sueño en el proceso. Tu sueño vive en estado de invernar, dormido o por descubrirse.


Ahí es donde el pensamiento crítico es vital. El ignorarlo o no hacerle caso es como seguir estimulando un vida en automático y para otros, pero sin un norte propio y de plenitud. Es vivir sin conectar con esa voz, con ese grito que está hablándote en este instante.


El problema no es saber cual es tu sueño, sino conocer la manera en que tu mente ha cerrado una brecha, una vía, para conectar con esa misión que vive en ti. El problema no es saber cual es tu propósito en la vida, sino ver el que ahora mismo vives uno sin cuestionar tus premisas en la vida que te llevan a no descubrir tu gran verdad.


El detalle aquí es que sumergirte en ti y en desarrollar tu pensamiento crítico. Es estar dispuesto a sentir, a ser vulnerable, a reclamar a un nivel profundo y vital tu humanidad. Y ahí es cuando muchos desistimos en la búsqueda, por el temor que tenemos de tocar y manejar nuestras emociones.


El pensamiento crítico es un puente hacia tu expansión y tu capacidad de soñar. Es descubrir lo que habita en ti y creer en que puedes ser mucho más de lo que piensas o crees que eres. Soñar es sentir y de eso vamos a hablar mañana. Cómo el pensamiento crítico expande tu campo emocional. ¿Qué vas hacer al respecto?


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