• Jorge Meléndez

El camino de sanar y crecer

En nuestro blog de ayer tocamos las cuatro etapas que se requieren tener en cuenta y desarrollar para que puedas elevar la calidad de las competencias que puedan ser útiles en tu vida. Fueron varias las personas las que me escribieron de manera privada diciendo que "esta herramienta es vital para muchas cosas en la vida".


Ahora, más allá de ser una herramienta vital, creo que es importante tomar en cuenta la manera en que muchas personas se relacionan con las oportunidades de crecimiento, las aplican y desarrollan. Aquí es donde entra el aspecto de sanar, que mencioné ayer que vamos a tocar hoy.


¿Cuántas veces has dicho algo como "estoy trabajando en eso", "eso algo que quiero hacer, pero no saco el tiempo para hacerlo", "deje así", "si, ya se", "ni me digas" etc.? Lamentablemente la mayoría de los seres humanos no se mueve hacia si crecimiento hasta que el dolor de no hacer las cosas es mayor que la comodidad de seguir haciéndolas de la misma manera. Hasta que no recibimos un aviso de "despierta", "pérdida", "mira lo que perdiste", "impotencia" o simple "frustración o resignación", no nos movemos.


Ahí es donde la parte de sanar es importante. En un mundo donde el miedo, la polarización, los prejuicios, el mostrar y defender una imagen, la división de clases, los estratos sociales y nuestro deseo que aspirar y/o querer pretender a alguno de ellos hace vital sanar y elevar nuestras competencias. ¿Qué pasa cuando no logras entrar a los grupos donde más quieres? Aquí puede aparecer la frustración y/o el enojo de sentirte excluido o la resignación de haber invertido tanto tiempo y esfuerzo. Peor aún, te das cuenta que no era lo que pensabas.


Aquí es donde se abre la oportunidad de sanar y de elevar nuestras competencias. ¿Por qué no trabajamos en nuestras competencias de relacionarnos? ¿De saber escuchar? ¿De ser empáticos? ¿De ser compasivos? ¿Del manejo de nuestras emociones? ¿De nuestra falta de congruencia o integridad? ¿De definir valores o principios?


No es esperes a pasar por un divorcio o una separación para despertar y empezar a trabajar en tus competencias emocionales. No esperes a perder un negocio o estar en una quiebra emocional o financiera para reconocer la brecha que existe en ti en tus competencias. No esperes a que alguien salga de tu vida por frustración o impotencia en relacionarse contigo para luego querer sanarlo todo en un día. No esperes a que alguien muera para entonces dejar que tu impotencia, frustración o dolor sean una excusa para no sanar y moverte a lo que sigue. Personalmente, he pasado por varias.


En el camino de sanar tendremos que pasar por el cementerio del dolor que cargamos. Ese lugar donde guardamos lo que alguna vez nos dolió y donde comenzó a forjarse una creencia de sobre viviencia, de rebeldía, de "no más", "no me vuelve a pasar esto", "jamás volveré a hacer esto". Mientras más defiendes tus razones o excusas para no hacer las cosas, menos crees que eres capaz de hacerlas. Y ahí pagas el precio de no sanar, de no crecer, de no evolucionar, de no avanzar tu consciencia.


Es hora de no ser parte de la mayoría del mundo que sigue viviendo en reacción, polarizados, desconectados, indiferentes y sumidos entre un mar de miedo, dolor, confusión y perdidos. Es hora de ser parte de un grupo que sabe que el camino del crecimiento es por el desarrollo de competencias y habilidades para que puedan relacionarse consigo mismos y con otros de manera diferente. ¿Qué vas hacer al respecto?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!


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No esperes perder algo para elevar tus competencias y habilidades.

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