• Jorge Meléndez

El poder de los símbolos

En las pasadas 48 horas hemos visto como los símbolos sociales pueden trascender raza, color, identidad, ideologías y género y movernos de alguna manera. Por si no sabías todavía o no te has enterado, dos sucesos acontecidos en los pasados dos días han tocado un pulso muy sensible en la gente.


El pasado domingo, Domingo de Ramos, para aquellos que son devotos de la religión Católica y siguen los acontecimientos de la Semana Santa, pasaron dos cosas que movieron a mucha gente: Tiger Woods ganó el Torneo Masters de Golf y un fuego destrozó parte de la icónica Catedral de Notre Dame en Francia. Cada suceso tiene una relevancia y una perspectiva con respecto a los símbolos sociales y como mueven al mundo.


Es curioso observar las reacciones de la gente ante los dos acontecimientos. Por un lado el fuego de la catedral en Notre Dame, al prolongarse por un largo espacio de tiempo (casi un día), tuvo al mundo en un hilo de suspenso. Las reacciones tan emotivas que llegaron de todas partes del mundo, y de diversas ideologías, resultan no sólo interesantes, sino que muestran como el mundo puede ser tocado y unido por un evento.


La victoria de Tiger Woods sirvió para darle una pausa a la fuerte polarización racial y social que se vive en Estados Unidos. Por otro lado, el ganar un torneo de golf luego de haber vivido uno de los escándalos sociales y personales más expuestos en la historia del deporte (su adicción al sexo), sus infidelidades, sus múltiple operaciones (siete) y el casi no poder volver a caminar (fusión en la espalda), hicieron que luciera más como un ser humano que se levanta contra toda posibilidad para ganar, que un hombre que durante una época lucía imbatible.


Somos una sociedad que ha sido (y sigue siendo) altamente influida por los símbolos a través de la historia. Especialmente en estos tiempos, donde las redes sociales promueven la idolatría de los símbolos para ser aceptado, aprobado o darte un grado de credibilidad o atención, el mundo suele moverse a buscar las maneras de poseer o estar asociado a estos símbolos aunque sus creencias y acciones no son congruentes con ellas.


Queremos tener el coche último modelo aunque no tenga como pagarlo. Quiero mostrar ropa de marca aunque no sea de dicho estrato social. Quiero mostrar el cuerpo de model@ perfecto aunque mi vida no refleje eso en términos de alimentación o bienestar. Quiero mostrar que mis hijos tienen buena educación en Colegios Privados aunque no voy a la iglesia y no creo en las bases de la iglesia Católica, Protestante o la que sea. Después de que mis hijos tengan buena educación, aparento que promuevo dicha fe, aunque muchos saben que no es cierto. La hipocresía cordial y social puede ser fuerte en muchos casos.


Estoy claro que preservar el arte, la historia y lo que significan monumentos como la Catedral de Notre Dame es importante. Es parte de lo que ha sido el desarrollo de la iglesia y la religión en el mundo a través de la historia. Pero me parece interesante que en tiempos cuando la iglesia Católica ha estado bajo ataque por la revelación de más y más casos de pedofilia y abusos sexuales, cuando sigue perdiendo feligreses, el mundo se conmueve cuando uno de sus símbolos muestra un grado de vulnerabilidad.


Es como si una parte de nosotros sabe que algo se está perdiendo en nuestra consciencia colectiva de la importancia de cultivar nuestra espiritualidad, pero sentimos más la pérdida o el daño al símbolo, que mirar en qué estado se encuentra nuestra relación con un Ser Supremo y la manera en que puede conectarnos con el mundo. Vivimos defendiendo dioses o creencias que nos separan en nombre del amor, que descubrir cómo el amor nos puede unir no importa la forma en que nos acercamos a Dios.


En cuanto a la historia de Tiger Woods es curioso ver cómo un hombre que representó durante tres años 2000-2002 el símbolo de lo más cercano que un atleta era a ser imbatible en un deporte, cayó a lo más profundo y oscuro. No sólo era odiado por muchos, sino que fue tachado por mujeres por todo lo que hizo y la manera en que humilló a su esposa y al representar como un hombre afro americano podría atentar contra la marca de un hombre blanco, Jack Nicklaus, no era aceptable.


Pues sus catorce años desde que ganara un título de envergadura en el golf, que físicamente pudiera volver a caminar y a poder tener una vida normal convirtió su victoria el domingo en uno de los momentos icónicos del deporte en toda su historia. Ames o odies a Tiger, lo conozcas o no lo conozcas, sepas su historia o no, saber que una persona a los 43 años, luego de siete operaciones, el escándalo publicó más avergonzante que se haya conocido en años, detuviera a millones de personas en el mundo entero y los unió por un momento, demuestra que sus acciones trascienden el deporte. Nos humanizó a todos por un momento y nos conectó a ella en ese instante. No importa si eres blanco, negro, amarillo o del color que seas.


Es curioso que todo esto haya ocurrido un Domingo de Ramos. Si vamos a hablar de simbolismos, que tal si la pregunta que nos está dejando estos dos eventos es: ¿cuándo vamos a dejar de idolatrar los monumentos o símbolos sociales y vamos a comenzar a trabajar con nuestro mundo interno y ver que nuestra humanidad es capaz de superar los más grandes desafíos y alcanzar nuestros más grandes sueños si reconocemos lo vulnerables y frágiles que somos? ¿Qué vas a hacer al respecto?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog! Te invito a que lo compartas con gente como tu. Nuestro grupo de Mentes Maestras que comienza en junio sigue creciendo. Si deseas saber más sobre el tema, puedes dejar un comentario en la parte de abajo de esta columna o enviar un correo a jorgeamp63@mac.com.


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El fuego de la Catedral de Notre Dame ha tocado al mundo.



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