• Jorge Meléndez

El puente a la inmortalidad

¿Te has fijado cómo eres cuando vives por un sueño y cuando no? Es como si fueras dos personas diferentes. Cuando vives por un sueño todo cambia: desde tu manera de pensar, de comportarte, tu presencia y la manera en que te mueves por la vida y el mundo. Cuando no tienes un sueño o has cerrado esa puerta en tu vida, tu existencia y todo lo que es parte de ella deja de tener un sentido, nada parece cambiar.


Dentro de cada uno de nosotros viven dos tipos de personas: la que sueña y la que sobrevive sin ellos. Yo no se lo que dicen las estadísticas, ni me importan, ya que he sido testigo de estar cerca de miles de personas en más de veinte años y ver el impacto que tiene en su vida cuando sostienen una existencia sin un motor llamado sueños y cuando este está presente y vivo en su vida.


Recuerdo una hermosa escena de la película "El Huracán" (basada en un hecho de la vida real), protagonizada por Denzel Washington, cuando el joven Lesra Martin compra el libro de la vida de Rubin "El Huracán" Carter y le dicen: "hay libros que nosotros encontramos, pero hay libros que nos encuentran a nosotros". El comprar ese libro desató una serie de acciones que cambiaron la vida de Lesra, de Carter y todos los que fueron parte de la película. Era un sueño que los encontró a todos, ya que ninguno buscaba ese sueño, salvo El Huracán, que siempre sostuvo su inocencia.


Lo mismo sucede con los sueños. Hay sueños que tu buscas, que tu sales tras ellos y en algún momento del tiempo se da el encuentro, el desenlace. Hay sueños que salen tras de ti, sin tu saberlo. Sueños que tienen una manifestación que transforman todo, ya que no son esperados. Son como una expresión serendipia ("serendipity" en inglés o accidente fortuito) que llegan para marcar un nuevo camino, un nuevo sendero.


Por primera vez en mi vida siento que voy tras un sueño, ya que dos grandes experiencias en mi vida, el ser periodista y el ser coach, me encontraron a mi. Si tu me hubieses preguntado hace 35 años: ¿tu sueño es ser un coach o un periodista? Mi respuesta hubiese sido no, ya que no eran parte de mis intereses, de lo que yo pensaba que sería una vida ideal o de lo que soñaba que iba a ser mi vida. No vayan a mal interpretarlo, vivo inmensamente agradecido por ello y amo hacer ambas cosas (escribir y facilitar).


Estos sueños me encontraron a mi y me llevaron por dos caminos de la vida que me han aportado tanto, que no sé dónde estaría sin ellos. Me han hecho mucho de lo que soy hoy, aunque reconozco que han sido una especie de preparatoria para lo que hoy identifico como un sueño que voy tras él: ser un escritor. Hoy estoy consciente que todo lo que hice por los sueños que me encontraron a mi: los sacrificios, los precios, el dolor, las alegrías, los viajes, las personas, el amor, las pérdidas, el crecer, el aprender, el caerme y volver a levantarme, son sólo el boleto de entrada de un camino nuevo y sin precedente.


Si algo me ha enseñado este tiempo, es que existen tres tipos de sueños. Están los que nos mueven a buscar un camino: una carrera o profesión, una manifestación (ser madre o padre, tener una fundación, una empresa) o una relación. Están los que te encuentran a ti, que llegan porque algo pasa en tu vida (tal vez te diste cuenta que lo habías soñado toda la vida no era) y en ese momento se abre una puerta y tu vida toma una dirección inesperada. No lo soñabas, pero se convirtió en un sueño que había que seguir. Y están los sueños que definen tu vida, estos pueden estar entre los primeros dos grupos o pueden aparecer cuando crees que ya realizaste todos tus sueños y la vida te dice: "hay algo más grande".


No se en cuál de todos te encuentras tu en este momento de tu vida. Entiendo que hay personas que me dicen, ¿no tengo sueños o no sé cual es mi sueño? Vivimos en un mundo donde soñar es amenazante por muchas razones. Es más, nuestra sociedad esta más diseñada para la sobreviviencia que el soñar. Pensar en algo más grande implica hacer las cosas de manera diferente, pensar diferente y usar otro tipo de recursos (internos y externos) que no se ajustan a lo que nos enseñan o educan en la escuela, en casa o para los que rigen nuestra sociedad. Es volverte un pensador. Es ser el diferente, el loco, el que toma otra ruta, que hasta en ocasiones dan por perdido, pero emerge porque siguió un sendero y llegó a donde otros no se atreven a llegar.


He comprendido que los sueños no tienen manera de medirse, por más grande que pueda ser su manifestación. Hoy podemos creer, al ver sueños como los de Walt Disney o Apple, que sólo los grandes sueños son los que vale la pena tener. ¿Qué tal si para la madre de Walt Disney su más grande sueño era ser madre y lo vivió con tanto amor que produjo en su hijo tener un sueño tan grande que hoy lo disfrutan millones de personas? Juan Ponce de León dedicó toda su vida en buscar la fuente de la juventud. Yo pienso que esa fuente siempre la hemos tenido y está en nuestro poder. Se llama soñar. ¿Cómo y/o cuándo vas a usar la tuya?


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Soñar es nuestra fuente de la juventud

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