• Jorge Meléndez

Los amores que matan el crecimiento

Actualizado: 23 de ago de 2018


Si te preguntaran: ¿te consideras más una persona planeadora (que ejecuta, no que se queda en el análisis) o estratégica? ¿Cuál sería tu respuesta? Ahora, más allá de la respuesta, ¿que dice la misma de ti y de tu manera de ver la vida y las oportunidades que se te presentan?


Todos queremos obtener algo. Hasta lo que hacemos por bondad o caridad nos brinda satisfacción o gratitud, por eso lo hacemos. Lo cierto es que nuestras acciones no son a la zar, sino son estratégicas. Como una vez aprendí: "no somos estúpidos, sino estratégicos". 


Si te detuvieras a mirar honestamente tus acciones, especialmente las que son relacionadas con tus proyectos, tus negocios, tus emprendimientos, tus sueños o a las cosas que de verdad te importan, ¿en qué están basadas? ¿Tienen un plan claro y definido a corto, mediano o y/o largo plazo? ¿Las estrategias están alineadas a ese plan o son actos aislados que buscan llamar la atención y, en ocasiones, se desvían del plan?


Definamos estrategia: "arte de proyectar y dirigir las operaciones militares, especialmente las de guerra. Serie de acciones muy meditadas, encaminadas hacia un fin determinado". Si vemos este término de manera evolutiva en sobreviviencia del hombre: es la manera en que podemos obtener algo sin tener que estar totalmente expuesto al peligro. Ejemplos: cómo obtengo la chic@ con la imagen y no la sustancia. Cómo puedo lograr que compres algo que te vendo, por el empaque o la impresión y no el contenido, la calidad o el servicio.


Si vemos lo que quiere decir plan: "idea del modo de llevar a cabo una acción. Programa en el que se detalla el modo y conjunto de medios necesarios para llevar a cabo esa idea". Si vamos un poco más profundo, etimológicamente, la palabra plan proviene de "planta, plantar, plantear". 


Las redes sociales están inundadas hoy con muchas ofertas "estratégicas" y pocas ofertas que muestran un plan coordinado con estrategias que sustentan esa idea u oferta. En pocas palabras, muchas ofertas empiezan con la estrategia y no por el plan. Desean cosechar y no plantar. ¿En cuál caes tu, tu servicio, tu producto y tu oferta?


Todo empieza con la semilla que vive en ti llamada idea. Esa idea requiere un proceso de pensamiento crítico y de germinación seria para que pueda verse como una visión a largo plazo. Ojo: satisfacer una necesidad no es lo mismo que ofrecer un valor o servicio. Hay personas que piensan que ofrecer un servicio o producto no requiere de un plan, sino de una gran estrategia. Para eso existen los canales que venden productos. Mucha gente cree que cómo las redes sociales son "gratis", es una buena manera de obtener clientes sin el proceso de siembra. Ejemplo: tu puedes ver mil Life Coaches en la redes ahora mismo y los que se distinguen (muy pocos) son los que han plantado algo por un tiempo y se diferencian en lo que ofrecen y cómo lo hacen.


Tal vez es hora de dejar a un lado las tácticas estratégicas mercenarias y comenzar un proceso bien pensado y un plan definido con el objetivo de plantar y plantear en la mente de la gente que tu propuesta vale la pena ser considerada. Te detallo una serie de cinco preguntas que podría apoyarte en ambos procesos, comenzando con el plan.


1) ¿Cuál es la idea que vive en ti que va a resolver un problema que sirva a otros?

2) ¿Qué vas a hacer para definir bien la visión de esa idea para que pueda sostenerse?

3) ¿Cómo vas a plantar en la mente de la gente que dicha idea es digna de ser considerada y evaluada?

4) ¿Qué vas hacer para crear información de valor de manera gratuita para que la gente comience a sentirse atraída por tu idea?

5) ¿Qué vas a hacer para que la gente vea que hay una congruencia entre el mensajero y el mensaje?


En cuanto a estrategias se refiere, cuando estás claro que tu propósito es servir y crear valor más allá de los resultados, tu manera de ofrecer tu producto o servicio cambia. Ya no estas buscando cuantos compran, sino a cuantos les agregas valor. Estemos claro, queremos vivir de lo que hacemos y tener ingresos es importante, pero la gente no es el fin para justificar los medios. Aquí cinco preguntas para encausar tu estrategia.


1) ¿Qué requieres aprender del manejo de tu contenido para ser visto?

2) ¿Qué foro vas a usar para promover tu producto o servicio: escrito, visual o auditivo?

3) ¿Cómo vas a fortalecer tu plataforma (portal o sitio web) para crear una base de clientes que no estén atados a las redes sociales?

4) ¿Qué productos vas a ofrecer para que puedan ver el impacto que tienen en su vida?

5) ¿Cómo vas a mantener un canal de conexión abierto para que tu audiencia pueda sentir que los escuchas e interactuar con ellos?


No es fácil definir un plan, toma tiempo y trabajo. La tentación es querer lanzar estrategias que pueden ser buenas, pero desarticuladas dentro del camino que deseas tener en tu desarrollo como emprendedor. Buscar atajos puede costarte lo que más quisiste cuidar en un principio: la idea con la que podías impactar al mundo. 


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No permitas que tus estrategias maten tu gran idea

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