• Jorge Meléndez

¡Hora de sacar el héroe en ti!

Ayer te invité, te exhorté y te imploré a que destruyeras toda creencia que tenga que ver con lucha. Una cosa es esforzarte, entregarte y darlo todo y otra cosa es vivir con una mentalidad de que todo es una lucha. Hoy vamos a examinar por qué.


En uno de sus muchos libros extraordinarios, "A la orilla del río piedra me senté y lloré", Paulo Coelho escribió: "cada persona en su existencia puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Quedan atrapados por la construcción. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer".


Yo digo que los constructores son los que viven en la lucha. Viven toda una vida buscando como protegerse, como un día decir "luché por ...". Ojo, no digo que pensar o decir esto es malo, pero el punto es desafiar la creencia. No por qué esté mal, sino por lo que no te deja ver más allá de ella.


Sembrar implica tantas cosas. Implica vivir con un grado de apertura, de humildad, de vulnerabilidad, de aceptación, de autenticidad, de mostrar quién eres, no vivir guardado detrás de lo que tienes. Es estar expuesto a todo y saber convivir con ello. Porque estás conectado con todo lo que te rodea.


Vivimos en tiempos donde queremos la recompensa sin pasar el esfuerzo. Esto crea una ilusión de que sembrar es impresionar y eso debe ser suficiente como para recoger una cosecha y seguir protegido detrás de una armadura. Eso es ser un constructor con cara de sembrador.


En tiempos cuando lo más fácil es mostrar una imagen que tu quieras que el mundo vea, pero no es congruente con la que eres en realidad, vivir como un sembrador es romper con los estereotipos. Es romper con la creencia de que ser vulnerable es ser débil. Es romper con la creencia de que ser auténtico es intimidante. Es romper con la creencia de que estar conectado con el mundo y la gente es magia, ser brujo o algo raro.


Es fácil identificar en que lado de la valla estás. Mientras más cerrado, menos te expones, más aislado, más duro tu caparazón o armadura, es muy probable que estés construyendo algo o ya estés encerrado en tu propia construcción. Eres un producto de tu propia obra o de aquellos que aprendiste a cómo protegerte y cuidarte mientras se construye.


Por otro lado, si observas tu nivel de empatía, de compasión genuina, de servir a otros, de mostrarte con humildad y de escuchar de manera generosa, podrás ver que estas en medio del cultivo. Eres un sembrador. La siembra se sigue haciendo. La obra no termina. El objetivo es saber que hay suficiente para todo el mundo y puedes dar generosamente por que la fuente no se agota.


El sembrador nunca se retira. Por que la obra nunca termina. El sembrar es su misión. El cosechar es una virtud por que siempre ve lo que genera en otros lo que siembra. El cultivar es un propósito. El sembrador usa su ejemplo para enseñar a otros. Usa sus experiencias para concientizar a otros. Comparte lo que cosecha para iluminar a otros. Vive para dejar un legado a todos.


En tiempos cuando el miedo te puede seducir a construir y ser un constructor, es tiempo de buscar en tu esencia el sembrador que vive en ti. El hora de perpetuar el valor de sembrar, de cultivar, de compartir, de dar y de vivir conectado a todo, que aislado a unos pocos. Hay suficiente. Eres capaz. Lo mereces. Vales. Ahora es el momento de liberar tu sembrador y no dejar que muera por quedar aprisionado por el miedo de exponerse que vive dentro de tu constructor. ¿Qué vas a hacer al respecto?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!


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Dentro de ti vive un héroe: hora de liberarlo.




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