• Jorge Meléndez

La valentía de valorarte

Todos los días puedes leer docenas de memes en las redes sociales que puntualizan la importancia de valorarte. Son muchos los talleres que enfocan, trabajan o tocan este tema de manera directa y profunda. En los medios de comunicación puedes ver docenas de anuncios que enfatizan, y comercializan, la importancia de valorarte (comprando algo) cuando es ridículo, ya que auto-valorarte viene de adentro, no de afuera.


Valorarte no es cuestión de saber lo que es o lo que significa. Tampoco es un concepto que se aplica sólo cuando el mundo no hace lo que tu quieres o alguien ya rebasó tu límite de respeto y en un ataque de rabia, frustración, despecho o desquite, comienzas a predicar la importancia de valorarte, por el simple hecho de que no lo sostuviste en el momento de hacerlo.


Valorarte es cuando sabes que no tienes ni un peso, te ofrecen un trabajo por un precio que no respeta tu valor en el mercado y dices que NO. ¿Porqué dices que no? Porque sabes que si eres una persona abundante, llegará una oferta que respete tu valor porque de lo contrario le estás enviando un mensaje conflictivo y contradictorio al Universo de lo que vales. Si dices que tu hora de trabajo vale X, pero por desesperación aceptas una oferta por menos de X, le estas diciendo a Universo que eso es lo que vales y eso te seguirá enviando.


Valorarte es saber que estás en una relación que no funciona, que no te respetan, que no te valoran y aunque tus apegos, tus miedos y tus creencias te dicen que no habrá nadie como esta persona en el mundo, dices que hasta aquí llegas porque sabes que TU no puedes obligar a que alguien te valore, pero si puedes enseñarle cómo tú te valoras. Es hora de explotar las creencias de: "mejor es malo conocido que bueno por conocer" o la de "para no estar sólo, mejor me quedo aquí hasta que aparezca la persona que quiero".


Valorarte es saber que puedes jugar un juego mucho más grande del que juegas en tu vida y cuando la comodidad te dice "quédate ahí, así estas bien, es cómodo, predecible y no tienes que pasar trabajo", te das media vuelta y te lanzas a lo que te hace mejor y más grande, no lo que te deja en el mismo sitio y alberga la mediocridad.


Hace unos quince años, estaba resolviendo pendientes en Puerto Rico cuando suena mi teléfono celular. Al otro lado una persona me llamaba de California, que había sido un participante en un taller que había facilitado hace muchos años y me "andaba buscando de manera urgente". Esa persona dirigía la división de talleres de una organización que agrupa dueños y ejecutivos principales de empresas que generan entre 2 y 5 millones de dólares al año en ingresos. En su voz se escuchaba un interés muy genuino.


Esta persona quería que yo participara en su evento regional anual de dos días. En ese momento la fecha que me proponía la tenía ocupada, aunque todavía faltaban unos 8 meses, lo que me daba tiempo de cambiar mi agenda para acomodar la misma. En mi mente me dije: si voy a arriesgar una fecha que tengo que me paga unos $3,500 dólares, le voy a pedir casi tres veces el valor para ver si es algo tan serio e importante como dice. Le dije a la persona que mis honorarios serían $10,000 dólares, ni siquiera lo pensó. "Perfecto, me pasas tu dirección postal?" A las dos semanas recibí un cheque por el total pedido. Ocho meses antes de la fecha. No podía creerlo. Estaba en shock.


Ahora, esa no es la lección, la gran sorpresa que me llevé fue cuando llego al evento, en un Resort 5 Estrellas con todo pago, la persona me dice: "Jorge, ¿sabes quién se ha presentado en este evento en años anteriores? Pat Riley, Norman Schwarzkopf Jr, Condoleezza Rice, Colin Powell y Desmond Tutu, entre otros". En ese momento mi quijada caía al piso y no podía levantarla. Primero, que me vieran en ese nivel fue algo que no me lo esperaba y me decía que era mucho más de lo que yo creía de mi mismo. Segundo, estas personas cobran por lo menos $250 mil dólares por una presentación, lo que dice que puedo estar en un nivel mucho más grande si me valoro, me lo creo y me rodeo de las personas adecuadas.


Ahí comprendí que en la vida hay gente que te ve en la más alta estima y te brinda la oportunidad de sostenerla y lo respalda con sus actos. Esa lección cambió mi mentalidad y la manera en que veo mis oportunidades y sostengo mi valor en todo. La oportunidad para ti es ¿qué vas a hacer a partir de hoy para valorarte? ¿En qué áreas de tu vida tendrías que empezar a decir que NO para comenzar y/o elevar tu valor por tu trabajo o servicios? ¿Qué creencias limitantes tendrías que enfrentar? ¿Qué apegos mentales, emocionales o sociales vas a soltar para reclamar tu valía y tu libertad? Te lo mereces.


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