• Jorge Meléndez

Las caras de la vergüenza

El blog de ayer parece que tocó puntos sensibles de muchos lectores por los mensajes que me enviaron. Creo que no se puede hablar de la vida, de los sueños y, especialmente, del crecimiento, si no hablamos del dolor. Hablar del dolor no es el problema. El no hablar del dolor, sí lo es. No me refiero a estar dándole vueltas y reciclarlo hasta convertirlo en sufrimiento, sino hablarlo de manera honesta, madura y saludable para liberarlo y sanarlo. (Puedes leerlo aquí www.jorgemelendez.com.mx/blog/tu-gran-aliado-de-vida).


Hoy quisiera hablarte de las ramas del dolor. ¿Sabías que el dolor es como el hombre de mil máscaras? Mucha gente no sabe que el dolor puede tomar muchas caras y en ellas vivir oculto. En algunos casos, sin darte cuenta de que se manifiesta en tus acciones y/o comportamientos. Sentimientos como la envidia, la lujuria, los celos, el cinismo, la ironía, el sarcasmo, la ira, el odio, el resentimiento y la indiferencia, entre otros, son algunas de las ramas del dolor.


Durante mucho tiempo en mi vida vivía oculto en mis acciones un grado de vergüenza (algunos le dicen pena). Al comenzar a tener éxito en mi vida, sentía un grado de pena o vergüenza por obtenerlo. Concretamente, al obtener un trabajo como periodista sin haber estudiado formalmente una carrera y estar constantemente entre personas altamente preparadas, sentía pena muchas veces por qué algunas cosas se me daban bien fácil, mientras que a otros se les complicaba mucho.


Por ejemplo, en el mundo periodístico escribir las primeras dos o tres oraciones de un reportaje se llama el "lead o entrada". Eso era algo que podía hacer de manera muy fluía y natural, mientras a algunos les tomaba mucho tiempo hacerlo. Varios de mis compañeros me decían: ¿cómo haces para que tus entradas o "leads" te nazcan de esa manera? Muchas veces no sabía que responder, pero sí me daba cuenta que sentía vergüenza o pena, ya que ¿quien era yo para poder hacer eso sin mucha preparación y otras personas muy preparadas no pueden? ¿Será que tiene que ser más difícil y no tan fácil?


Con el paso del tiempo me dí cuenta que una de las razones por las que me nacían de esa manera era que mi enfoque no era ser mejor periodista, sino conectar más con la gente a través de la música, que era mi especialidad. Mi amor no era el periodismo, sino la música y comunicar lo que sentía y con la gente que deseaba conectar. No estaba pensando en qué pensarían los demás, sino en expresar lo que sentía y como eso conectaría con otros.


Me ha tomado mucho tiempo trabajar con la vergüenza en mi vida. Este sentimiento se reflejaba mucho en mis pensamientos y en algunos comportamientos. Al haber elegido no estudiar una carrera universitaria, de manera consciente, tuve que enfrentar mi dolor convertido en vergüenza.


Vergüenza de pensar que había decepcionado a mis padres, por no haber terminado una carrera. Vergüenza de qué van a decir o pensar de mi a la hora de buscar un empleo y tener que decir que no tenía una carrera. Vergüenza de creer que eso me hacía menos en el mundo, de que eso significaría un trato de segunda. En fin, mucha vergüenza.


¿Cómo trabajé con la vergüenza? Primero aceptándome y aceptando mis elecciones. Eso no quiere decir que ahora tengo el permiso de usar la mediocridad o mis miedos como excusa para no crecer. El día que uses tus miedos como excusa para ocultar tu vergüenza, notarás como tu crecimiento se estanca.


Segundo, trabajar con identificar qué habilidades quería desarrollar que podrían convertirse en escaleras hacia el éxito. De la misma forma que mi amor por la música me abrió las puertas para conseguir un trabajo como periodista por más de veinte años, podría hacer lo mismo en otros campos. Como decía Jim Rohn: "tu tal vez me aventajas en conocimientos, pero yo te voy a llevar ventaja en destrezas desarrolladas".


Tercero, seguir trabajando en mi desarrollo personal y en conocer que la vergüenza se puede manifestar de muchas formas. Algunas son los comportamientos compulsivos, las adicciones, la mala alimentación, el alejarte o no abrirte en las relaciones, entre muchas otras. La vergüenza es como un ajustador que viene a reclamarte por lo que no has hecho y que deseas ocultar. Como no deseas revelarlo, caes en comportamientos que la ocultan más y te privan más de ser la mejor versión de ti. ¿Qué vas a hacer para trabajar con la vergüenza o las otras ramas del dolor que pueden estar presentes en tu vida?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog! Te invito a que lo compartas con gente como tu. Te invito a que lo compartas con personas como tu y que podamos crear una comunidad de gente que cree en otros y podemos servirle a manifestar sus sueños a través del servicio y agregar valor. Ya sólo queda 1 cupo en el Grupo de Mentes Maestras y se siguen uniendo líderes de varios países. Si quieres ser parte de una comunidad que va a impactar al mundo, tu quieres ser parte de este grupo que comienza en junio. Envía un email a jorgeamp63@mac.com.


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La vergüenza puede matar tu crecimiento

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