• Jorge Meléndez

Las llaves del paraíso

Actualizado: hace un día

¿Cuántas veces nos han preguntado (o nos hemos preguntado) la eterna pregunta de: ¿qué vino primero: el huevo o la gallina? Esa pregunta podría ser utilizada para muchas cosas o en muchos momentos de nuestra vida. Ahora, esa pregunta puede ser bien útil cuando es hora de mirar nuestras acciones y nuestras expectativas hacia los resultados que queremos.


Por un lado queremos un resultado, pero por el otro no miramos nuestra intención. Es como decir "quiero un nuevo tipo de pareja en mi vida", pero mis actos están enfocados en lo inmediato y no el verdadero cambio. Queremos que llegue la pareja en este instante, de la misma manera, pero no mirando lo que realmente implica empezar a cambiar yo y darme cuenta de mis hábitos y patrones de conducta.


Ayer compartía con unos amigos. Escuchaba como una de ellas, mi querida Erika Díaz, quien tiene un negocio de casa que vende diferentes especialidades de recetas y cosas gourmet, nos contaba lo importante que es tener "una intención clara y definida, sin apegos". Ella hace mucho tiempo supo que le gustaba cocinar y hacer recetas de manera diferente para el gusto de la gente. Eso fue su primer paso.


Cuando decidió empezar su negocio, su esposo Fausto le dijo que como todo emprendimiento, "tendría que ser un esfuerzo propio y generar sus recursos para comenzarlo". Esto me parece muy acertado, ya que cuando estimulamos nuestra creatividad y sacamos el hambre que tenemos por dentro para lanzar algo que deseamos profundamente, las posibilidades llegan de muchas maneras diferentes e inesperadas.


Erika nos contaba ayer la manera en que dos piezas vitales de su negocio: una licuadora profesional y un procesador de alimentos se los ganó los dos en un certamen. Y no en un mismo certamen, sino en dos separados. Y eran dos productos de la mejor marca (Kitchen Aid, que son costosos y era los que realmente deseaba por lo duradero y buenos que son) y que son importantes para este tipo de negocio.


En el momento en que ella sabía que quería hacer este emprendimiento algo real y consistente, empezó a estar alerta de la señales. Erika es una mujer muy sabia, fluida en los menesteres de la metafísica, del poder de la afirmación y la declaración y de visualizar las cosas antes de tiempo. Al ver que cuando comenzaba a crecer su negocio, vio en internet un certamen primero para la licuadora. Ella misma se dijo; "lo visualizo, me comprometo y haré todo lo que esté a mi alcance para lograr el objetivo, sin apegos".


Nos contó la manera en que el certamen se llevó cabo. Ella fue monitorizando la situación hasta cuando menos se lo esperaba, "me lo gané". Luego nos habló del certamen para ganarse el procesador de alimentos, donde usó una manera de pensar y actuar similar. Vuelve a obtener el mismo resultado: se ganó el certamen. El punto no se trata de la suerte, mucho menos de esperar que te ganes las cosas en un certamen, sino de tener claro un objetivo, de saber lo que quieres y ver cómo tienes recursos cerca de ti para manifestarlos.


No me cabe la menor duda de que Erika iba a generar los recursos económicos (como fuera) para comprar estos dos aparatos importantes de su negocio. Pero ella tiene claro un par de cosas que hace que atraiga estos resultados a su vida. Primero, tiene el propósito claro de que su negocio es una forma de ella de agregar valor a otros. Segundo, primero comenzó con lo que tenía, pero sabía que invertir en su negocio y hacerlo con lo de más alta calidad era parte de la inversión de su negocio.


Tercero, su intención de crecer y adquirir lo mejor van de la mano con su propósito del negocio. Ahí es que ella sigue caminando hacia su objetivo de dar a conocer su marca y mejorar sus productos. Ahí ella sabe que tener en su espacio del negocio lo que le facilita y hace mejor su producto final es vital. Aquí es cuando ella declara y afirma el crecimiento de su negocio y la rifa o certamen es un vehículo o mecanismo, pero no la única opción.


Si ella se apega al resultado del certamen (o no lo gana), podría haber generado una excusa para no invertir en su negocio. Pero como nunca estuvo apegada al resultado, por eso los tiene. Ella tenía clara su intención y sus acciones fueron congruentes hacia ello. El certamen sólo fue un acelerador, pero no el único camino. Ella tenía claro que si no ganaba el certamen, tendría que hacer un plan para lograrlo de otra manera.


La lección aquí es simple, aunque puede ser compleja. Tener un propósito es lo primordial. Segundo, que ese objetivo sea algo que agregue valor y que ames hacerlo. Que tengas claro una intención y que tus acciones sean cónsonas con ella. Que no te apegues al resultado, pero sigas trabajando con devoción, con alegría, con creatividad, con entusiasmo y con dirección. No sólo llegarán los resultados, sino que podrían llegar como menos te lo imaginas o esperas y no te cuesten ni un peso.


Erika no quiso que el proceso se ajustara a sus necesidades. Al contrario, ella tenía claro un rumbo y ajustó sus necesidades al proceso que requiere su objetivo y por eso obtuvo la recompensa. Operar desde tu propósito, sin apegos, es la mejor forma de alcanzar tu objetivo. Erika no crea una receta nueva para ver lo que saca de ella. Ella crea o adopta una receta porque le gusta, ve algo diferente en ella y entiende que el producto final merece compartirse con la gente. Al hacerlo, la gente agradece que se haya tomado el tiempo para hacerla, arriesgarse y compartirla.


Cuando tu haces lo que amas, esto pasa. El Universo conspira. Las puertas se abren. Vas a tener contratiempos y desafíos, pero tus acciones son operadas por la fuerza más grande del Universo: el amor. Gente que opera así en su vida, jamás se retira porque hace lo que ama y esa es su misión de vida: ser ejemplo de amor y servicio en todo lo que hacen. ¿Qué vas a hacer al respecto?


Nota: este próximo 17 de agosto, en la Ciudad de México, voy a estar ofreciendo el "Speaker Boot Camp" para un grupo de 30 personas que realmente estén comprometidas a elevar su nivel de impacto y presencia a otro nivel. Sólo quedan 5 cupos. Voy a enseñarte a dominar cinco herramientas que me han servido para impactar a más de 200 mil personas en 25 países a lo largo de 25 año, en ocho intensas y productivas horas. El precio no es solo accesible, sino hecho para que vayan dos casi por el precio de uno. (Este precio jamás volverá). Interesados puedes escribirme a jorgeamp63@mac.com o enviar un whats app +52 1 55 1139 2095.


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!


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