• Jorge Meléndez

Rebelde con causa y dirección

Actualizado: 11 de sep de 2018

Libertad. Sin restricciones. Sin límites. No tener que darle explicaciones o respuestas a nadie. Saber que soy capaz, que puedo. Por lo general, esos son algunos de los argumentos, de las razones o de las creencias que tenemos en la cabeza por la que nos rebelamos al sistema o a lo establecido. Queremos tener nuestra autonomía o nuestro sentido de independencia.


Todos tenemos, en menor o mayor grado, un rebelde que vive dentro de nosotros. Es un ser que sabemos que anda por ahí. No queremos dejarlo suelto porque sabemos que algo pasa cuando lo dejamos al garete. Es un personaje que adopta unas características muy propias y personales, pero todos tienen algo en común: rebelarse a algo que no quieren, no les gusta o creen que debe hacerse de otra manera.


Recuerdo cuando iba a entrar a la Universidad, mis padres vivían a casi dos horas (por el tráfico) del campus donde fui aceptado. En ese momento habían dos opciones: hacer lo que habían hecho todos mis hermanos anteriores: viajar casi tres horas en transporte público en ir y venir ó buscar la manera de hospedarme y quedarme toda la semana cerca de la Universidad. En ese momento le dije a mi padre, "yo no voy a viajar todos los días, yo quiero hospedarme". Yo era capaz de hacer lo que mis hermanos hacían, porque no era nada fuera de lo común, pero el rebelde en mi quería hospedarse o no pasar el trabajo de viajar de lunes a viernes.


Como todo acto de rebeldía que se hace sin pensar, se obtiene el beneficio, a las buenas o a las malas, a corto plazo, aunque a mediano o largo plazo no se midan las consecuencias que eso implica. El hospedarme implicaría sacrificios de muchas partes: de mi padre económicamente, de mí económicamente (tendría que trabajar y estudiar), tener que aprender a cocinarme y de tener que buscar un roommate o compañeros que compartieran gastos de arriendo del lugar conmigo. Pero como mi foco era hospedarme, no me importaba lo que esto implicaría. Eso me trajo bendiciones y desafíos a mi vida, ya que no tengo problema en sacar mi rebelde, aunque en ocasiones no he medido las consecuencias de sus actos cuando lo dejo salir.


¿Cómo es el rebelde que vive en ti? ¿Cómo se manifiesta o expresa? ¿Cómo y cuándo aparece? ¿Qué lo mueve, lo motiva? ¿Qué cosas lo llevan a perder la cordura o incitan su sensibilidad? ¿Qué impacto tiene el que liberes tu rebelde sin pensar y luego enfrentas las consecuencias más tarde por tus actos?


Ser rebelde no es el problema, sino el no pensar bien las consecuencias o el impacto de tus acciones. La rebeldía es usar tu pasión como valentía para enfrentar un opositor que de otro manera piensas que no lo podrías derrotar. Eso puede ser desde decir lo que nunca te has atrevido a decir, hacer lo que jamás pensabas que harías, dar un salto de fe y atravesar el miedo más grande o irte contra la corriente y crear algo que nadie jamás pensó que tendría el impacto o el éxito que tuvo. Einstein, Jobs, Jesucristo, King, Ghandi, y muchos más, se rebelaron al sistema, pero la diferencia fue que tenían un propósito y una dirección en la que iban a usar su pasión convertida en un acto de rebeldía.


Ser un emprendedor hoy, de cierta manera, es ser un rebelde. Es desafiar el sistema paternalista que sostiene el capitalismo en el que vivimos. Es desafiar la opinión pública, especialmente de familiares, amigos, parejas y grupos a los que pertenecemos, que se puede crear algo fuera del sistema. Es mostrar la cara de la valentía en tiempos cuando preferimos seguir dormidos o anestesiados por el elixir del miedo que corroe nuestros sueños y nos lleva a vivir una existencia determinada por los que definen el tamaño de nuestro impacto. Basta ya a la existencia minimalista.


Hoy es el momento que liberes el rebelde en ti. Pero un rebelde con propósito y dirección para que realmente te muevas hacia la libertad y no el libertinaje, hacia La Luz y no quedarte en el mismo círculo y hacia enfrentar el sistema con ideas, soluciones y creaciones sin precedentes, no quejas o gritos de resistencia sin orientación ni ser más grande que eso. Hoy usa tu rebelde para definir un creador, un pensador crítico y un liberador de sistemas que no permitan la libertad o la expresión.

Hora de ser un rebelde con causa y dirección

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