• Jorge Meléndez

Mis 5 lecciones del fracaso

Hay muchas cosas que pueden cegarnos en la vida, una de las más fuertes puede ser el éxito. Esa fue una que causó una ceguera temporal extendida que dejo muchas huellas en mi vida. Y lo interesante de todo es que jamás pensé que el éxito fuera a provocar una serie de eventos que desencadenó en alterar el rumbo de mi vida.


Recuerdo un año cuando estaba teniendo, a mi entender, uno de los años más exitosos de mi vida. Ya era un facilitador de talleres que viajaba por lo menos 3 fines de semana al mes por Latinoamérica, escribía cuatro columnas a la semana como periodista independiente para un diario en Puerto Rico, era guionista de un programa de televisión (donde también participaba como parte del elenco) de música, era esposo, padre y tenía un gran equipo a mi cargo de una red de mercadeo a la que pertenecía.


Fueron doce meses donde prácticamente no descansé, todo ocurría muy rápido y como todo estaba saliendo tan bien, en ese momento mi mejor argumento era: "no puedo creer lo que estoy viviendo, pero soy agradecido". Internamente me decía: "nunca había producido tanto, a nivel económico, en un año". Eso, junto a las demandas de tiempo, de logísticas, de trasladarme constantemente de un lugar a otro y cambiar de "chip mental" fue tanto que no se realmente cómo lo hice.


Hasta que todo se vino abajo. El no tener claro mis prioridades o un objetivo, me llevó a desperdiciar mucha energía con la excusa de que era parte de lo que sabía hacer bien y ganaría buen dinero. El estar comprometido con tantas actividades profesionales socavó en mi vida personal, especialmente en mi relación de pareja, y culminó en un divorcio. El constante viajar y no tener tiempo para revaluar mis avances, provocó a que no siguiera un plan de desarrollo o crecimiento.


En fin, en doces meses pasé de tener el éxito más grande de mi vida profesional a enfrentar uno de los momentos más difíciles y oscuros de mi vida personal. Tenía muchas cosas, especialmente dinero, pero no tenía las cosas que realmente definen la vida de un hombre: sus relaciones, su propósito y la dirección en la que dirige su vida.


Muchas veces el fracaso lo vemos como el resultado de algo que no hacemos o no lo hacemos de la mejor manera. ¿Qué pasa cuando el fracaso llega como resultado de haber hecho las cosas bien, pero sin haber tomado en cuentas cosas que son vitales en tu vida?


¿Qué he aprendido del fracaso? Aquí te comparto 5 lecciones que me han aportado mucho a mi crecimiento.


1) Que el problema no es tener éxito, sino el no estar preparado para manejarlo cuando lo tienes. Todo lo que pasó no fue por el éxito, sino por la falta de preparación. Toda la vida había querido tener éxito y en el momento en que lo estaba viviendo, fue cuando menos preparado estuve para sostenerlo. Soñar no cuesta nada, prepararte tampoco.


2) Si no tienes un plan, la vida se encargará de llevarte a pasear y cuando despiertes puedes estar en un lugar donde no quieras estar. El no definir un objetivo claro o la manera en que deseaba capitalizar con mis talentos me llevó tomar decisiones basadas en conveniencia o dinero, no una dirección definida. Tarde o temprano la vida te preguntará: ¿cuál es tu propósito? Triste es que el día que te toque responder digas "nunca lo definí".


3) Tener prioridades no es cuestión de saberlo, sino de cuidarlas cuando más cuenta. Cuando no tienes orden en tu vida o vives con una consciencia de sobrevivencia o escasez, las cosas importantes quedan relegadas a un segundo plano y lo urgente cobra presencia y ahí comienzan los problemas de todo tipo. No te permitas eso.


4) Decir que no puede ser el mejor acto de liberación que hagas por tu vida. El que mucho abarca, poco aprieta dice un conocido refrán. Para el que siempre quiere complacer, tener aprobación o la aceptación de la gente, la palabra si siempre está saliendo de su boca. Decir que no no te hace una mala persona, sino una clara de sus objetivos y su dirección.


5) El sobre-comprometerte no te hace una persona más grande, sino que perpetúa la creencia de que no eres suficiente. Yo pensaba que estar en todas me hacía más popular o más exitoso, cuando era todo lo contrario. Si no tengo una manera clara en la que voy a definirme en la vida, es muy normal desperdiciar tu energía en muchas cosas y no enfocarla en una principal. Mientras más rápido defines cómo quieres contribuir en este mundo, menos vas a desperdiciar tiempo, energía y, más importante, vida.


Yo no puedo evitar los fracasos en mi vida, pero si puedo aprender de ellos y usarlos como trampolín para elevarme a nuevas alturas. Los fracasos no me quitan el sueño, sino que hacen que mi capacidad para soñar sea más real, viva y aterrizada. No reduzco mis sueños por la manera en que he fracaso, al contrario, veo lo grande que pueden ser por haber conocido lo que es caerse y no tener un paracaídas. ¿Cómo usas los fracasos en tu vida para elevarte y crecer?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog! Te invito a que lo compartas con gente como tu, que tiene hambre de crecer, manifestar sus sueños y contribuir al mundo.


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El éxito puede cegarte cuando menos te lo imaginas.

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