• Jorge Meléndez

Ni aquí ni allá

Estás en esa etapa, en esa parte del proceso, en ese lapso de tiempo cuando ya saliste, pero tampoco has llegado. No estás ni aquí, ni tampoco estás allá. Algunos le llaman el "entretanto" (título de un gran libro de Iyanla Vanzant), el entremedio, el proceso, la travesía. Esa etapa del camino dónde cuando crees que ha terminado, la vida te dice que no. Cuando crees que ya has aprendido las lecciones que requieres haber aprendido te pasa otra.


Esta mañana leía en mi libro de "aprender a dejar ir", la importancia de disfrutar el proceso. Desde Paulo Coelho en su libro "El Manual del Guerrero de la Luz" hasta Deepak Chopra en sus libros "Las 7 Leyes Espirituales hacia el Exito y El Sendero del Mago", hablan de la importancia del desapego, pero mirado desde la perspectiva de la pura potencialidad e intencionalidad.


Una parte comienza con el sueño, con esa visión que te hace más grande, de rebasar tus límites y tus, aparentes, limitaciones. Si el sueño es real, genuino, verdadero, en algún momento comienza el trayecto. Ese camino va a tener de todo: personas que vas a tener que dejar ir; personas nuevas que van a llegar durante tu caminar; pasajes oscuros; pasajes coloridos; momentos de fuerza y poder; momentos de miedo y oscuridad; pensamientos de desfallecer y desistir; y pensamientos cuando vas a estar conectado con algo más grande que te dirá "es por ahí, no te detengas".


Si algo he aprendido y he observado repetidas veces durante mis años como coach y consultor, es que mucha gente "no quiere, resiste o donde desiste" es en esa etapa del camino cuando ya salieron y no han llegado. Tal parece que la relación con lo incierto, con lo desconocido, con no tener el control o no saber lo que va a suceder hace del proceso uno lleno de angustia, de preocupación, de ansiedad y hace que se detengan, regresen o saboteen lo que comenzaron.


¿Cómo manejar esa etapa? No ha forma de evitarla, ni mucho menos saber cuanto va a durar. Lo que sí puedes hacer es desarrollar una serie de habilidades que te pueden servir para esa y muchas otras cosas. Te voy a dar un par de perspectivas.


Si lo miramos desde la perspectiva de liderazgo, esta etapa tiene un nombre: la brecha o el GAP. Es el espacio que existe entre dónde estás (Punto A) y a donde quieres llegar (Punto B). ¿Qué hace que un líder quiera vivir en la brecha? Su deseo de crecer (hambre), su disposición de correr riesgos, de aprender, de ser curioso, su coraje o valentía, de rodearse de personas que saben tanto o más que él. Aquí es cuando un líder desarrolla sus habilidades blandas o su llamada inteligencia emocional. Aquí un líder aprende a mirar las señales y a usar los recursos que tiene a su disposición, o se los inventa, para atravesar esa brecha.


Hay una cualidad, ya que para mi es mucho más que una habilidad, que puede ser tu pilar más fuerte durante este tiempo. Es tu espiritualidad. Este año, tal vez más que ninguno otro, si hubiese querido enfrentar muchos de los desafíos que he vivido solamente con mi liderazgo (lo que había hecho en el pasado), me hubiese quedado muy corto, tanto mental, como emocional y, especialmente, espiritualmente.


Tu espiritualidad no es una respuesta para el proceso, sino es tu guía durante el proceso. Es desarrollar una serie de músculos internos invisibles que entran en acción cuando menos lo esperas. Es saber que existe algo más allá de lo que ves, de lo que piensas, de lo que haces y que pone su mano sobre todo. (Estoy claro que algunos dicen o piensan que creer esto puede abrir la puerta a ser víctima de la vida, pero es estar en aceptación del resultado no importa sea bueno o malo).


Conceptos y habilidades como el desapego, la humildad, el creer que existe una fuerza y/o presencia más grande que yo que tiene que ver con todo lo que sucede es sólo el principio. Espiritualidad es la habilidad de saber que somos una dualidad: por un lado somos un cuerpo que vive distraído por el materialismo, mientras dentro de este cuerpo vive algo que no responde a nada de lo que ha hecho el hombre. Es fácil caer seducido a lo que vemos, lo que sentimos, lo que tocamos, lo que olemos, lo que saboreamos y lo que creemos. Eso es parte de una realidad, aunque muchos creemos que es la única o verdadera verdad.


El misterio, la aceptación del misterio, estar en armonía con ese misterio y saber que ese misterio es una fuente inagotable de aprendizaje, sabiduría y curiosidad es suficiente como para comenzar una disciplina de comprender nuestro origen y nuestro propósito. Es un proceso, pero uno que si nos lanzamos de lleno a querer conectarnos con él, hará que ese lapso de tiempo en lo que vamos transitando de aquí hacia allá, sea valioso, único e irrepetible y vital para crecer y llegar a donde queremos llegar.


¿Quieres aprender a manejar ese lapso de tiempo entre el aquí y el allá? Simple: desarrolla tu liderazgo y haz de tu espiritualidad un pilar en tu vida. ¿Qué vas a hacer para desarrollar estos dos aspectos de tu vida?


¡Gracias por leer este blog! Te invito que lo compartas con tus amigos y personas que buscan crecer y alcanzar sus sueños.

Qué hacer cuando estás en medio del proceso

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