• Jorge Meléndez

Tú eres un mensajero digno

Actualizado: 21 de ago de 2019

Cada vez que hablo de propósito, como fue el caso ayer, las respuestas y reacciones no se hacen esperar. Las reacciones vienen cargadas de preguntas: "¿Y si no es mi propósito después de invertirle mucho tiempo, dinero y esfuerzo"? "¿Cómo sé si estoy en mi propósito?" "¿Porqué nos cuesta tanto definir nuestro propósito?"


Por otro lado, están los que están claros y definidos, o por lo menos en la ruta en la que sienten un grado de certeza, que responden: "es una bendición saberlo". "Cada día me levanto inspirado y estoy claro que el proceso en el que estoy no es fácil, pero la certeza interna que tengo es mejor que donde estaba". "No se trata del resultado, sino de crear lo que quiero y vivir el sueño que quiero".


Así suelen ser las conversaciones cuando hablas con la gente sobre este tema. Cuando participas en un taller o seminario donde sale a relucir este tema, provoca este tipo de respuestas en contraparte. Eso tiene una razón de ser: definir un propósito es enfrentar las verdades que te has dicho, construido y descubrir que, tal vez, no son tan ciertas como tu pensabas.


Eso nada más puede despertar grandes miedos. El miedo de haberte equivocado. El miedo de tener que aceptar lo que tanto has defendido. El miedo de volver a empezar. El miedo de ser criticado por que lo que vas a elegir es lo que "tu siempre has querido" y no lo que el mundo ha querido para ti. El miedo a encontrarte contigo y tener que comenzar a Ser otra persona.


Recordemos, al ser humano le encanta saber. Saberlo todo o aparentar que lo sabe. Llenarnos de conocimiento, aunque no lo usemos. Tener la razón. Estar en control. No tener que enfrentar lo incierto. Poder tener algo de escudo, de defensa, de protección. Tener una llamada "seguridad", cuando en realidad no lo es. ¿De qué te sirve sentirte seguro si en el fondo sabes que lo que tienes no te hace feliz o no te sientes pleno?


Hay cientos, miles de libros, de audios, de videos sobre este tema. Y este, probablemente más que cualquier otro tema de crecimiento personal, no puede vivirse en la mente. Tu puedes hacer mil corridas en Excel. Tu puedes imaginar mil escenarios alternos. Tu puedes hacer cientos de estudio de mercado. Pero en ninguno puedes replicar la experiencia de realmente definir y comenzar a vivir tu propósito.


Definir y conocer tu propósito no está condicionado a tener o no tener dinero, a tener o no tener posesiones materiales, a tener un trabajo o no tenerlo, a tener éxito o no tenerlo. Es conocer algo de ti que no esta condicionado a ninguna de las cosas que acabo de mencionar. Es dar al mundo algo sin ningún tipo de apego a tener o retener lo que acabo de mencionar. Es la entrega de un mensaje porque el mensajero se siente digno y claro que a eso viene: a dar ese mensaje de esa manera y lo escucharán los que están destinados a escucharlo. Nada más.


Algo que he observado durante mucho tiempo es que la gente ha optado por cambiar algo muy importante en sus vidas por algo insignificante. Han matado su capacidad de riesgo, creatividad y crear, por querer tener certeza o una garantía. Todo se ha vuelto tan condicional, que terminan condicionando su capacidad de ser trascendental por simplemente ser aceptados. Es triste.


Ayer hablaba con un amigo, una persona que hace poco más de un año estaba en la ruina, sin dinero y hoy ha transformado su vida con mucho éxito, pero de cierta manera sigue en el mismo lugar. No le gusta lo que hace, vive con un temor constante por la competencia, ve como el mercado que supo capitalizar se comienza a achicar y reducir y sabe que si no hace algo, volverá al mismo lugar donde estaba hace un año. De cierta manera es como el boxeador que nunca tuvo nada, hizo millones en su carrera y termina solo y sin dinero porque nunca se valoró. Sólo supo hacer una cosa y nunca se preocupó por verse más grande y aprender otras cosas.


El no definir tu propósito es una manera de no valorarte. Es una forma de darlo todo por todo el mundo, menos por lo que te define: un gran sueño. Es una manera de seguir confirmando y perpetuando una mentalidad de escasez o carencia, a través del miedo, la duda, la inseguridad o el temor al riesgo. Llegó el momento de apostarte a ti, a creer en ti y hacer lo que sea para descubrir que dentro de ti vive un propósito que nadie más en este mundo tiene. ¿Qué vas a hacer al respecto?


Nota: ¡GRACIAS¡ ¡El Speaker Bootcamp del pasado 17 de agosto fue un lleno total! Si quieres comenzar a sacar tu voz, afirmar tu presencia y dominar el arte de contar tu historia, te invito a que seas parte de mi próximo "Speaker Bootcamp" (¡A petición popular!) que llevaré a cabo el sábado 7 de septiembre de 9 am a 7 pm en la Ciudad de México. Sólo 30 cupos. Puedes escribir al 55 1139 2095 o enviar un mail a jorgeamp63@mac.com.


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!


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Tu propósito no esta condicionado a lo que tienes o haces.






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