• Jorge Meléndez

Tu más preciado recurso

Yo no se que tu ves cuando entras a las redes sociales o caminas por las calles de tu pueblo, tu ciudad o tu país. Más allá de la gente, del ruido, de los anuncios o de las distracciones, yo veo algo similar en todas partes: ideas. Si, ideas. Una palabra simple, pero amplia en su expresión, extensión, impacto o alcance.


Todo el mundo tiene ideas. No es posible vivir, mucho menos sobrevivir, si no tienes ideas y, en gran medida, las ejecutas de alguna manera. La pregunta no es si tienes ideas, sino el valor, la importancia, el poder, la presencia, la curiosidad, la apertura y la creatividad que le das a las que entran en tu espacio aéreo mental.


Si una idea puede cambiar al mundo, una idea tuya puede alterar el rumbo de tu vida. Hoy mucho de lo que parecen cosas extraordinarias, grandes y de gran valor para la sociedad, en su momento fueron sólo una idea. Ayer escuchaba un podcast de Seth Godin donde hablaba de la manera en que las buenas ideas son como los virus: se riegan, se propagan y comienzan a evolucionar en algo mucho más grande.


En estos días he tenido la oportunidad de platicar con varios amigos, colegas y personas a las que sirvo en el coaching. Todos tienen muy buenas ideas. Se inspiran de contarlas y de compartirlas, hasta que llega el momento de hablar de las acciones que van a tomar con ellas. Ahí el flujo se detiene, comienza a escucharse las razones por las que no han tomado las acciones pertinentes y se pronuncia un futuro sin fecha o sin avances concretos. Queda ahí, como una buena idea.


Si tu mente no deja de hablar y de estar en acción, quiere decir que en tu mente tienes muchas ideas. El problema es que tal vez no le das el espacio, la credibilidad, la luz, el aire o la objetividad que se merecen. Hay ideas de muchos tipos, pero en esencia se reducen a dos: las que te facilitan la vida a ti y las que impactan la vida de otros.


No es lo mismo encender una vela porque me quedé a oscuras por la falta de energía eléctrica, que pensar en la manera en que crear un bombillo puede alterar la manera en que se ilumina todo el planeta. Yo no sé lo que estaría pensando Benjamín Franklin cuando estuvo haciendo cientos de experimentos para inventar lo que hoy ilumina a billones de personas en el mundo.


Yo sí me imagino que deseaba agregar valor al mundo, inventar cosas era su pasión y era su contribución al mundo. Lo que si se es que su idea venía acompañada de determinación, de fe, de creer no importa qué, de persistencia, de enfrentar lo que fuera y de no parar hasta que lograra el objetivo.


Yo creo que los seres humanos no hemos cambiado en miles de años. Todos tenemos esos genes y cualidades para superar cualquier obstáculo. El punto no es si tu y yo las tenemos, ¿las estamos usando o las usamos adecuadamente?


Lo que sí ha cambiado es que tenemos mucho más lugares para exponer lo que pensamos o la manera en que lo hacemos. El peor lugar donde puedes mirar para ver si tu idea es buena, son las redes sociales. Estas son las vitrinas cómo se muestran ideas, no el lugar donde se validan. Es aquí dónde puedes aprender a qué hacer y, especialmente, qué no hacer.


Tu idea sólo se valida dentro de ti. Tu idea tiene que resonar contigo, con lo que deseas expresar, con el problema que deseas solucionar, con el valor que deseas agregar y la pasión que despierta en ti cuando lo haces. El objetivo no puede ser el dinero, no puede ser los likes o me gusta, las compartidas, ni los que aprueban de ella.


De la misma manera en que muchos que han tenido buenas ideas han sido señalados, criticados, juzgados, aislados o los tildan de locos, tu y yo vamos a ser parte de ese grupo. Las ideas tienen ese poder. Recuerda, lo que la gente desconoce o no entiende por ignorancia, lo rechaza. Todo lo que amenaza nuestra manera de pensar o de vivir, no va a ser adoptado, asimilado o recibido con los brazos abiertos a primera instancia. Las ideas provocan eso.


Va a conllevar tiempo, esfuerzo, entrega, energía, inversión de todo tipo y mucha persistencia. Pero el punto no es el camino en este momento, sino el semillero que vive en tu cabeza. Tus ideas son valiosas, pero requieres dejar que vean la luz del día, que estés dispuesto a darle luz para que puedan comenzar a tomar vida propia. No tengo la menor duda de que dentro de ti que lees, hay una idea que puede alterar el rumbo de tu vida. ¿Vas a creer en ella?


¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!


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Nota: Cierra el 2019 de manera diferente. Se parte del programa "Enfoque 20/20". Cinco módulos que puedes hacer a tu ritmo. El día que quieras, a la hora que quieras. Vas a lograr cinco cosas muy importantes: qué lecciones trajo el 2019 que tal vez no vez; qué agregó valor a tu vida y qué le resto valor a tu vida; cerrar los círculos y tomar responsabilidad; qué declaras que vas a lograr en el 2020; y un plan completo para lograrlo. Cada módulo es de una hora y tendrás objetivos específicos y seguimiento en cada módulo. Todo a un precio increíble de $99 o su equivalente en tu moneda nacional hasta el 10 de diciembre. Si deseas información escribe a jorgeamp63@mac.com o por WhatsApp al +52 1 55 1139 2095. Cupos limitados.


Una idea tuya puede alterar el rumbo de tu vida y del mundo.

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