• Jorge Meléndez

Tus cosechas y sus oportunidades

Llegó el gran momento. Luego de invertir tiempo, dinero, esfuerzo, energía y muchas emociones en un proyecto, esperas que eso se traduzca en resultados, en logros, en avances. En fin, que la cosecha refleje de cierta manera lo que fue la siembra y el cuidado del cultivo.


¿Qué pasa cuando el fin no es igual al proceso? ¿Qué sucede cuando el retorno no es ni remotamente cerca a la inversión? ¿Qué hacer cuando la devolución te impacta de tal manera que deseas renunciar a todo tipo de inversión? Bienvenido a la vida. Eso pasa en todos los aspectos.


El padre o la madre que se desilusiona cuando su hijo no estudia lo que quiere, tiene otra preferencia sexual o no está a la altura de sus expectativas. El empresario o emprendedor se desilusiona cuando la cantidad de clientes, las ventas o el crecimiento no es parecido a lo invertido en publicidad, mercadeo o esfuerzo. El hombre o la mujer que dice "no me vuelvo a enamorar o no vuelvo a creer en una pareja", luego de haber vivido un engaño, una traición o un divorcio.


Todos los ejemplos expuestos son muestras de cómo reaccionamos ante la cosecha. Lo que creemos que debe suceder y lo que termina sucediendo. Una cosa es la expectativa y otra es la realidad. Una cosa es el sueño y otra cosa es la manifestación. Ahora, ¿qué tal si la cosecha nos esta diciendo algo en formas de dolor, tristeza, rabia, frustración, injusticia, traición, pérdida o cualquier otro sentimiento que nos roba la paz o la tranquilidad? Dicen que todo pasa por una razón, y este puede ser uno de esos momentos que la vida nos está dando una gran lección, aunque creemos que debemos estar recibiendo algo diferente.


Hoy cerramos este ciclo de mirar cómo las estaciones del año se reflejan en nuestra vida. Desde el pasado jueves hasta hoy hemos mirado cómo el invierno, la primavera y el verano se muestran en nuestro diario vivir. (Puedes ver en la parte final de esta página los tres blogs más recientes sobre estas tres estaciones del año). Hoy lo hacemos con la estación más esperada por muchos: el otoño.


¿Qué representa el otoño? Es esa estación del año donde los colores y el follaje de la naturaleza cobra muchos colores porque comienza el proceso de cerrar un ciclo. La naturaleza recobró vida en la primavera, empezó a refulgir y en el verano cobró su máxima expresión en términos de color, vida y manifestación. Ahora comienza el proceso de completar (o morir) un ciclo y para ello la naturaleza te dice detrás de todo el colorido que se acerca la quietud, la restauración, la regeneración.


Parte de este cierre de ciclo, especialmente en parte de la flora vegetal y frutal, es la cosecha de sus frutos. Es durante este tiempo que los meses de sacrificio, de esfuerzo, de cuidado, de observación, de inversión, muestran su retorno. Aquí vemos si la uva tiene el carácter, es lo suficientemente robusta, para el vino que se desea producir. Si la aceituna es lo suficientemente pulposa para el aceite o para la selección. Así también para algunos tipos de flores y otros vegetales o frutas que cosechan en esta época.


Menciono específicamente frutas y vegetales, ya que requieren un tiempo, un cuidado, un grado de experticia y de conocimiento para que puedan producir una cosecha robusta, bien producida y con un valor. Las personas que se dedican a esto, saben que es un proceso, un ciclo y todas son vitales. Hay que cuidar los detalles de todas y cada una de los estaciones del año, ya que de lo contrario, no podrás esperar una cosecha abundante si no lo haces.


¿Qué pasa cuando esto se traduce a la relaciones humanas? ¿Al amor? ¿A los negocios? ¿A la inversiones? ¿A todo lo que requiere una inversión de cualquier tipo: ya sea emocional, espiritual, económica o energética?


Aquí el problema es cuando el proceso de siembra, cuidado y cultivo es reemplazado por uno de expectativas. El proceso requiere un tiempo, un enfoque en lo que cuidas, no en lo que quieres. El proceso implica que la persona que decide hacer, requiere estar dispuesto a invertirlo todo (emocional, espiritual, económico y energía) y esta claro que lo que cosechará sería un reflejo de cómo lo cultiva. Y hasta en la pérdida lo mira como una cosecha perdida, no todas las cosechas son iguales.


El problema de las expectativas es que están enfocadas en ti, no en el otro. El campesino, granjero o cultivador de flores, frutas o vegetales, sabe que no puedes saltarte NINGUNO de los pasos del cultivo, ya que la cosecha es reflejo de todos los procesos, no uno en particular. ¿Cuántas veces sabes que tu proceso de cultivo y cuidado, especialmente en la relaciones interpersonales o de pareja, no es adecuado como para lo que quieres cosechar? Eso pasa por la expectativas y no estar en contacto con la realidad.


Todo el mundo quiere cosechar: amor, relaciones, plenitud, satisfacción, dinero, salud, viajes, etc. Ahora, ¿qué pasos te estas saltando en el proceso del cultivo? ¿Qué cosas no has estado dispuesto a aprender (o reconocer) para realmente conocer el proceso de cultivo y no sólo enfocarte en cosechar? ¿Qué habilidades requieres desarrollar para que tus procesos de cultivos puedan ser de mayor valor, aprendizaje y productividad? Hay un elemento vital que hará que tus cosechas tengan mayor valor y sentido y de eso vamos a hablar mañana.


¡Gracias por leer este blog! Te invito a que lo compartas con la gente que aspira, que se inspira, que sueña, que quiere crecer, que quiere vivir, que quiere manifestar sus sueños, que busca dejar una huella. Eso es Anquiro. Te invito a que conozcas nuestro podcast, puedes escucharlo aquí: https://anchor.fm/jorgemelendez/episodes/Libera-tu-vida---Ep-23-e2jesl y nuestro canal de YouTube, puedes ver el más reciente episodio aquí, https://youtu.be/q72LZbtFvyU.


Sembrar es un proceso enfocado en dar

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